Decada 50- Salidas Alta montaña

Tras la experiencia del año anterior los montes del País Vasco se han quedado pequeños y en 1953 las miras de los socios más experimentados se dirigen a los Pirineos Aragoneses. Allí ascienden a Salvaguardia, Aneto, Perdigeret, Perdiguero y otras cumbres de la zona. En el transcurso de estas salidas tendrán oportunidad de confraternizar con montañeros aragoneses, catalanes y franceses.

Convertido en costumbre del club, en época estival se organiza una nueva salida de alta montaña. En esta oportunidad los pasos de Iñaki y Rafael San Salvador, Arturo Maza y Victor Legorburu se encaminaban a los Picos de Europa.

Durante el mismo verano, el Ganguren acude de nuevo a la zona para asistir al Campamento Internacional del recién inaugurado refugio de Urriello. Se coronaron las cumbres de Peña Vieja (2613 m.), Neverón de Urriello, Torre del Oso y Naranjo de Bulnes (2519 m.).

Lenta pero continuamente el club sigue aumentando su número de socios. En la época que comentamos, se harán asiduas de las excursiones un grupo de chicas de Bilbao, quienes además de mantener una sana amistad con los montañeros galdacaneses, gustaban de subir al monte. Entre ellas estaban Maitane Mestraitua, Manoli Madariaga y Begoña Guimon.

Precisamente dos animosas montañeras, Maritxu Bilbao y una amiga bilbaína, Angelita alano, deciden en 1955 realizar la travesía por el Pirineo Central. Estaban preparadas para ello pues todos los domingos hacían en sus excursiones más de 30 ó 40 km.

El 15 de Julio iniciaron su peripecia dirigiéndose a Zaragoza en tren. De allí a Sabiñanigo y de esta localidad a Sallent de Gállego en autobús. Sin hacer alto en el camino siguieron hasta el refugio de Piedrafita, donde llegaron el día 16 por la noche. Desde ese punto base ascendieron en once jornadas varias de las cumbres más importantes: Balaitous (3144 m.), Vignemale (3298 m.), Gran Facha (3005 m.J, Coulvar de Gaubé, Brecha de Roldán, Mont Ferrat (3219 m.), Petit Vignemale (3032 m.J, Pic Long (3192 m.), Monte Perdido (3355 m.J, Posets (3375 m.), etc.

Además de con montañeros españoles y extranjeros, en el mismo refugio de la Federación coincidirían con su presidente, quien enterado de su hazaña, solicitó para ellas la medalla de bronce al mérito deportivo, que inmediatamente les fue concedida. Ellas fueron las primeras mujeres a nivel estatal que recibían tales medallas.

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